¿Me quiero lo suficiente para hacer ejercicio físico?
Las gotas de sudor caían copiosamente por mis sienes. El entrecejo fruncido, el cuerpo adolorido, exhausto. Los pensamientos pasaban veloces. Un pie luego del otro se movían con esfuerzo. El corazón palpitaba rápidamente. La respiración entrecortada. Finalmente lo había logrado. El mayor esfuerzo del año 2013 había sucedido. Estaba allí, frente a frente las puertas de vidrio del gimnasio. Se me había olvidado que una vez que me tomo un descanso de mis temporadas atléticas (es broma), volver a sentir la motivación para simplemente mover los pies e IR al gimnasio, es un esfuerzo descomunal. Lo pienso TODOS los días, varias veces al día, se pasan los días y no voy. Aun sabiendo que lo necesito, que disfruto haciendo ejercicio, (no soy como algunos que sufren haciéndolo pero lo hacen por disciplina) y se que me siento viva, enérgica, hasta más delgada. No entiendo que es lo que pasa en la siquis. ¿Por qué si una vez que voy me siento tan eufórica haciendo ejercicios que q...