LA TENTACION VENCIDA
Hoy fui de compras al supermercado preparándome para mi plan de limpieza de carbohidratos. Al regreso, me dispuse a cocinar lo que consumiría durante los primeros dos días. El asunto es que fui con el estomago lleno según recomiendan los expertos. Es verdad que resulta. Y si me dicen, "pues claro", les dire que mas de las veces no me resultaron muchos de los consejos que leia o escuchaba, por eso me alegro cuando alguno si resulta. Yoohoo!
Todo te es indiferente y piensas más conscientemente. Miré el chocolate que casi siempre me tienta y escogí goma de mascar sin azúcar y caramelos sin azúcar para cuando me ataca el hambre manejando. Mientras hacia mi recorrido créanme que me pasó por la mente comprar helado, pizza, quesos, como una ráfaga de viento que no sabes ni de dónde viene, probablemente del hábito añejado con el tiempo. Pero les pasé de largo. No lo necesitaba en verdad.
Compré leche orgánica baja en grasa, un poco mas cara que la corriente pero vale la pena, nadie me había dicho que simplemente ¡sabe a leche! Pensé en los diferentes cereales que me gustan, decidí que con uno bastaba. Escogí el yogurt mas bajo en azúcar que encontré que a su vez tuviera mas alto grado de proteína (Yoplait Greek, 7 g de azúcar y 10 gramos de proteína (Wow!). Me comedí en las cantidades, compré vegetales (champiñones, pimentón, cebolla morada, zanahoria, papa) y frutas (banana, manzana). Me provocó la soda de Fanta y también me dije que no la necesitaba. Si mucho me provoca la soda puedo dar un sorbito de una de las que compra mi esposo. Como verán no encontrarás nada radical en esta página.
Me sentí orgullosa con mi compra y experimento del día. Me recordé sobre lo que leí recientemente sobre un estudio publicado de unos científicos de la Universidad de Santiago de Compostela en España en el que revelaban que las mujeres que leían las etiquetas de información nutricional tienden a ser 9 libras (4 kilos) mas delgadas que las que no lo hacen.
El mismo estudio encontró que los fumadores tienen menos tendencia a leer las etiquetas y los citadinos son mucho más propensos a leer las etiquetas que los que viven en las afueras de la ciudad. Con respecto al sexo, el 58 por ciento de los hombres leen las etiquetas en comparación al 74 por ciento de las mujeres.
Cerré el día cocinando mi sopa de lentejas rica en proteína según el plan que debo comenzar mañana. Good luck to me!
Karina
www.31DiasdeSaludIntegral.com
Todo te es indiferente y piensas más conscientemente. Miré el chocolate que casi siempre me tienta y escogí goma de mascar sin azúcar y caramelos sin azúcar para cuando me ataca el hambre manejando. Mientras hacia mi recorrido créanme que me pasó por la mente comprar helado, pizza, quesos, como una ráfaga de viento que no sabes ni de dónde viene, probablemente del hábito añejado con el tiempo. Pero les pasé de largo. No lo necesitaba en verdad.
Compré leche orgánica baja en grasa, un poco mas cara que la corriente pero vale la pena, nadie me había dicho que simplemente ¡sabe a leche! Pensé en los diferentes cereales que me gustan, decidí que con uno bastaba. Escogí el yogurt mas bajo en azúcar que encontré que a su vez tuviera mas alto grado de proteína (Yoplait Greek, 7 g de azúcar y 10 gramos de proteína (Wow!). Me comedí en las cantidades, compré vegetales (champiñones, pimentón, cebolla morada, zanahoria, papa) y frutas (banana, manzana). Me provocó la soda de Fanta y también me dije que no la necesitaba. Si mucho me provoca la soda puedo dar un sorbito de una de las que compra mi esposo. Como verán no encontrarás nada radical en esta página.
Me sentí orgullosa con mi compra y experimento del día. Me recordé sobre lo que leí recientemente sobre un estudio publicado de unos científicos de la Universidad de Santiago de Compostela en España en el que revelaban que las mujeres que leían las etiquetas de información nutricional tienden a ser 9 libras (4 kilos) mas delgadas que las que no lo hacen.
El mismo estudio encontró que los fumadores tienen menos tendencia a leer las etiquetas y los citadinos son mucho más propensos a leer las etiquetas que los que viven en las afueras de la ciudad. Con respecto al sexo, el 58 por ciento de los hombres leen las etiquetas en comparación al 74 por ciento de las mujeres.
Cerré el día cocinando mi sopa de lentejas rica en proteína según el plan que debo comenzar mañana. Good luck to me!
Karina
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